Un caso de empresa consciente

Caso SEMCO: apuesta por la conciencia

caja4Semler (presidente de Semco Group de Sao Paulo, Brasil) implantó en SEMCO, de una forma radical, un sistema de “democracia industrial” es una empresa dedicada a la producción de un tipo de productos (turbinas, frío industrial y electrodomésticos) que pasó de ser familiar a expandirse (en volumen de personas y negocio) gracias al liderazgo radical de su presidente. En Semco no hay organigramas ni planes a largo plazo. Tampoco estatutos de los valores corporativos, código de vestimenta ni reglas escritas o manuales de políticas. Los empleados de la compañía deciden sus horarios y sus sueldos. Los profesionales deciden quiénes serán sus jefes e incluso revisan el desempeño de sus jefes. Los empleados también eligen el liderazgo corporativo y deciden la mayor parte de las nuevas estrategias de la compañía. Cada persona, incluso Ricardo Semler, tiene un voto.

¿El secreto? Una combinación entre responsabilidad y libertad de decisión. Por el lado de la libertad, en Semco no hay controles ni normas. Tampoco hay escalas salariales ya que cada uno se puede poner el sueldo que piensa que es acorde con lo que aporta. Y cobrarlo hasta de 20 formas distintas (fijo, variable, fijo más variable, participación en beneficios, etc.) Cuando se decidió que cada uno fijara su propio sueldo, se pensó que habría abusos pero la gente actuó con juicio. Efectivamente, los sueldos se incrementaron pero el rendimiento también lo hizo, ya que la transparencia informativa obliga a justificar lo que se toma y lo que se da a la empresa. Por ello, muchos directivos tuvieron dificultades para defender sus pagas y algunos acabaron cambiando de trabajo. Otros se bajaron el sueldo. No se obliga a nadie a hacer trabajos que no quiera, ni siquiera nada más entrar a trabajar, ni hay cargos en sentido estricto. Los mandos se eligen, destituyen o rotan por votación. No hace falta un departamento de personal más allá de la administración de nóminas, ya que no existen estrategias de ninguna clase, mucho menos de recursos humanos. No hay otra política en la materia más que la que cada uno se asigna para sí. Por ello, tampoco hay planes de formación, cada uno debe saber lo que necesita aprender en función de a dónde quiere llegar. No hay secretarias. Los contestadores, ordenadores, PDAs… automatizan sus tareas. Por otro lado, también hay obligaciones y responsabilidades. Se evalúa periódicamente a quienes dirigen equipos y ello podría llevar a su destitución, e incluso, al despido, dado que cada seis meses se revisan los contratos laborales. La transparencia es absoluta y se ha logrado que cada uno sea consciente de sus capacidades y obligaciones.

Semco ha sobrevivido con independencia de las condiciones políticas y económicas de su país de origen: Brasil. Semler dijo no hace mucho: “Si ve los números de Semco, hemos crecido un 27.5 % al año durante 14 años”.

Semco apuesta por la conciencia en su estructura y sistema, se basa en la congruencia y prescinde de lo innecesario. Por lo tanto, se muestra coherente entre lo que dice y lo que mantiene. Y lo que es más importante, consigue objetivos transformando su estructura.

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